lunes, 19 de octubre de 2009

EL SAN JUAN


Es la más grande celebración del Tolima y por antonomasia es considerada la fiesta oficial del departamento. Desde el anochecer del 23 de Junio hasta el amanecer del 25, el Tolima es una sola fiesta porque se celebra el día del San Juan, que para los indígenas era la festividad del Inti Raimi o festejo al Dios Sol, concepto que cambió sustancialmente con la llegada de los españoles, quienes impusieron su calendario religioso. Se inicia la celebración con la tradicional alborada en la que el pueblo entero goza al compás de las bandas musicales, la quema de pólvora y las tradicionales comparsas de matachines y mitos. El aguardiente corre a mares; llegan los campesinos con sus cargas y se instalan en la plaza de mercado para ofrecer sus productos y en medio de este bullicio se encuentran también los mitos y matachines, las chismosas y los borrachos, las coquetas y las solteronas recatadas, en fin, en la plaza de mercado se funde el mundo parroquial con el jolgorio y la alegría.

En medio de la algarabía se realizan los juegos tradicionales (despecuezada de gallos, carreras de encostalados, la vara de premios llamada cucaña, carreras de caballos y de marranos enjabonados, cucunubá, etc.). También se organizan las corridas de toros o corralejas y en las noches de San Juan los juegos pirotécnicos, irrumpe el grito de “iiiiiii San Juan, San Juan, San Juan!, y una colorida y estruendosa vacaloca da paso a la alegre ejecución de aires que como “el Sanjuanero”, “el contrabandista”, los bambucos fiesteros, “San pedro en el Espinal”, del maestro Milciades Garavito; “Ojo al Toro”, de Cantalicio Rojas; “El Natagaimuno”, “El Ibaguereño”, “El Sanjuanero Tolimense”, de José Ignacio Camacho Toscano, alegra las fiestas del San Juan.

Según la antropóloga Susana Friedmann en su obra “Las Fiestas de Junio en el Nuevo Reino”, afirma que “la fiesta de San Juan tiene atributos que le señalan un origen antiquísimo, cuyas raíces vienes de cultos paganos anteriores a la era cristiana, pues se trata de una de esas festividades que abundan en manifestaciones de evidente carácter simbólico que despiertan curiosidad y asombro, ya que al mirarlas superficialmente, parecen desligadas de toda lógica y razón, pero que al analizarlas detenidamente, presentan un extraordinario testimonio de de costumbres que existen desde tiempo inmemorial y que pertenecen a un ritual de ancestro universal que solamente bajo el cristianismo llegó a converger en la celebración del natalicio de San Juan Bautista.

En el mes de junio, muchos pueblos a nivel mundial históricamente han celebrado festividades alusivas al Sol, pues en civilizaciones antiguas como la Egipcia, la Romana, la Maya, Inca, así como en la mitología Chipcha se considera al Sol como un dios principal, por su carácter de propiciador de la vida de los hombres, de animales y plantas. Estas celebraciones se llevaban a cabo en torno al solsticio de verano, período en que el sol llega a su máxima latitud en el hemisferio boreal cuando los días se hacen más largos y las noches más cortas. Paulatinamente la festividad cristiana reemplazó a la pagana tal como sucedió en la Edad Media con otras fechas del calendario solar y lunar.

En el departamento del Tolima se celebra a nivel general la fiesta del San Juan con especial fervor, pero esta celebración se desarrolla muy particularmente en los municipios de El Guamo, Ortega, Coyaima, Natagaima y Valle de San Juan, donde aún se puede observar el embarque de San Juan por los diferentes ríos que bordean estas localidades. A estas celebraciones se les agregan eventos como los reinados populares, cabalgatas, desfiles de carrozas, verbenas barriales, etc., que convocan la presencia de gran cantidad de gentes que llegan de municipios vecinos, zonas rurales y desde otras regiones y países, para gozar de, participar, presenciar y estudiar estos festejos populares.

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